Seleccionar página

 

Luego del gran boom de las criptomonedas de 2017, encabezado principalmente por Bitcoin (BTC), el mercado de las cripto comenzó un duro invierno que llevó al estancamiento de la mayoría de los precios de los criptoactivos durante un largo período.

 

Ahora bien, desde inicios de año, el mercado ha comenzado a dar muestra de recuperación con un aumento de precios, lo cuál también está repercutiendo en un mayor volumen de mercado. Sin embargo, este aumento aún es muy pequeño.

 

Actualmente, toda la captación del mercado de los criptoactivos alcanza los 287.323.530.710 millardos de dólares, cifra que resulta bastante baja en comparación a la de sistemas de pagos tradicionales como Visa, cuya captación de mercado supera los 3 billones de dólares al año, sólo en transacciones de compra y venta.

 

De cara a esta situación, el futuro cercano de las criptomonedas tiene dos grandes retos para su crecimiento:

 

✔ Captar la confianza de los inversores institucionales.

 

✔ Ser aceptado como medio de pago masivo.

 

Las criptomonedas y los inversores institucionales

 

Hasta ahora, los grandes inversores siguen siendo las Instituciones bancarias y las bolsas de valores. Ambas instituciones financieras no han visto con buenos ojos a las criptomonedas; por el contrario, tienen una postura bastante cerrada en cuanto a la adopción de estos instrumentos financieros. Lo cual viene dado principalmente por la influencia negativa que vienen ejerciendo la mayoría de los Bancos Centrales alrededor del mundo, que crean regulaciones y recomendaciones poco favorables en cuanto al uso de las cripto.

 

Consecuencia de lo anterior, el criptomercado se mantiene a flote gracias a las inversiones de los particulares. No obstante, tal situación genera un círculo vicioso. Éste viene dado por el hecho de que, al ser un mercado pequeño, es altamente manipulable por parte de los inversores.

 

Así, imaginemos que dos grandes inversores que se ponen de acuerdo para vender altos volúmenes de un criptoactivo como BTC. Tal situación causaría una baja muy pronunciada en todo el mercado, por sólo la decisión de dos inversores. Pero ahora imaginemos que esos mismos dos inversores comienzan a realizar compras simuladas entre ellos mismos, entonces el precio subiría ficticiamente.

 

En realidad, situaciones como las antes descritas han sido una de las mayores razones para que organismos como la SEC (Comisión de Valores e Intercambio de EEUU) no haya permitido que BTC sea reconocido como un activo bursátil que pueda ser transformado en un ETF (fondo de inversión cotizado), toda vez que su precio es altamente manipulable.

 

No dejes de ver la decisión de la SEC en este enlace.

 

Atrás quedaron los argumentos del tipo: las criptomonedas sirven para el lavado de capitales o el financiamiento al terrorismo. El nuevo argumento que funciona de barrera para que los grandes inversores entren de lleno al mercado de las cripto es el de lo manipulable de sus transacciones.

 

Los grandes capitales: una inversión necesaria

 

A pesar de lo anterior, no todo es negativo. La naturaleza y potenciales de las criptomonedas han originado que algunas instituciones bancarias comiencen a interesarse por las mismas. Un claro ejemplo es la adopción de Ripple como una solución financiera, por parte de algunos bancos, para facilitar y acelerar las transferencias internacionales.

 

De igual manera, los bancos ven como una excelente oportunidad de negocios el funcionar como custodios o medios de resguardo para las criptomonedas, tal como ocurre con el dinero fiduciario en la actualidad. Esta situación generaría una mejor seguridad y por lo tanto una mayor confianza entre los inversores, lo cual, a su vez, redundaría en que el mercado creciera a tal punto de que su manipulación fuese más complicada.

 

¿Los bancos no son el enemigo de las criptomonedas?

Cuando Satoshi Nakamoto ideó a BTC como primera criptomoneda, precisamente lo hizo en contra del abuso de los bancos en el manejo del dinero y del monopolio de los Estados en la regularización del mismo.

 

El permitir que los bancos intervengan en el manejo y resguardo de los criptoactivos sería tanto como abrirle la puerta al enemigo, quien en definitiva podría asumir el control del manejo de los criptoactivos, como lo hace hoy en día con el dinero fiat. Pero, por otro lado, sin la intervención y confianza que suponen las instituciones bancarias, el mercado de las criptos seguirá sometido a la manipulación de pocos inversores. Es este punto y contradicción en donde se debate actualmente el futuro cercano de las criptomonedas.

 

Aceptación de las criptomonedas como medio de pago masivo

 

Con independencia de la participación o no de los grandes inversores, BTC y las mayores Altcoins están experimentando un crecimiento acelerado en su aceptación como medios de pago.

 

Esto implica que las criptos no deben ser convertidas a monedas fiduciarias para la compra de bienes y servicios, sino que permite el intercambio directo de las mismas, como unidades de valor, por otros bienes. Tal es el caso de diferentes servicios que permiten el pago de sus facturas con criptoactivos.

 

También existe un creciente aumento de las tiendas y comercios que aceptan criptos como medios de pago para la compra de sus productos. Incluso, en anuncios en la red, es común encontrar inmuebles y vehículos que se venden a cambio de criptomonedas.

 

Este cambio es bastante positivo y sí va de la mano con el objetivo principal de las criptomonedas, el de convertirse en una forma alternativa al dinero fiat. Aunque probablemente aún no sea el momento de cantar victoria sobre este aspecto, pues como comentáramos al principio, la aceptación de las criptomonedas como métodos de pago, aún es un movimiento incipiente que necesita ganarse la confianza de un público masivo, situación que luce lejana al día de hoy.

 

Futuro cercano de las criptomonedas

 

Por lo pronto, las criptomonedas siguen su fase de depuración de precios y autorregulación. Es probable que estemos frente a un año de transición en lo que al mercado de las cripto se refiere.

 

Por su parte, es de recordar que en modo alguno esta transición se puede entender como algo negativo, por el contrario, es el momento oportuno para que este nuevo tipo de dinero se gane a pulso su lugar dentro de la preferencia de los usuarios y logre atraer a nuevos inversores, sin la necesaria participación de las grandes instituciones financieras.